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El Arte como Agente Impulsor del Índice de Confianza en la Inversión ExtranjeraDirecta (IED)

Actualizado: 19 sept 2023

Por Catalina Restrepo


"[El arte] Es uno de esos extraños casos en los cuales ganan unos y ganamos todos."



El Arte como un agente Impulsor del Índice de Confianza en la Inversión Extranjera Directa (IED)

Por Catalina Restrepo

IG @catalinarestrepo.artoffice / threads.net/@catalinarestrepo.artoffice


El impacto del arte en la transformación de ciudades y comunidades ha sido ampliamente subestimado. La visión simplista del arte como mera belleza y habilidad técnica ha llevado a gobiernos, empresas y asociaciones a caer en clichés, sin lograr comprender su verdadero potencial. Demasiadas veces hemos presenciado proyectos, iniciativas y campañas que intentan embellecer áreas urbanas con lo que consideran “arte”. Pintan casas de colores llamativos en zonas marginales; adornan las calles con series de esculturas de vacas, corazones, calaveras, mariposas, árboles, y todo lo imaginable intervenidos; o invitan a grafiteros a pintar retratos estereotipados de indígenas; campesinos; niños o Fridas Kahlo en todas sus variantes (pop, punk, fosforescente, en calaca, etc.); entre otras iniciativas por el estilo que ingenuamente se plantean como soluciones a los problemas profundos de desigualdad e injusticia social que afectan a la población.


Como alguien que ha trabajado en el campo del arte durante más de quince años, y que vivió en Monterrey durante una década (lo suficiente para contagiarse del espíritu empresarial e inversionista de la región), siento que el problema radica en la falta de comunicación entre gestores/promotores del arte y empresarios/inversionistas. Creo que es una cuestión de lenguaje, ya que muchas personas en el mundo del arte no son buenos para sacar números y dar estadísticas; y del otro lado, los inversionistas, no están sensibilizados con el arte de verdad que se inserta en los circuitos profesionales y que nada tiene que ver con la búsqueda solamente de la belleza y la maestría técnica, como muchos pueden llegar a pensar.


…En el mundo del arte no son buenos para sacar números y dar estadísticas; y del otro lado, los inversionistas, no están sensibilizados con el arte de verdad

Recuerdo un proyecto en el que el promotor intentó impresionar al CEO de una empresa mencionando una larga lista de artistas y curadores involucrados. Esto no cautivó al CEO, ya que no conocía a ninguno de ellos, ni entendía la relevancia del proyecto. Habría sido más efectivo presentar cifras, retornos de inversión, alcance en redes sociales y otros aspectos tangibles. ¡Claro! Lo ideal sería que los inversionistas apoyen proyectos artísticos por su contenido y profundidad, pero en la realidad se necesita financiamiento, y es necesario presentar el proyecto en términos que los inversionistas comprendan como un beneficio mutuo.


Este escenario es lamentablemente común, aunque ha habido gestores brillantes que comprendieron desde el principio cómo abordar este aspecto y lograron establecer conexiones con empresarios para recaudar fondos destinados a proyectos de gran impacto. Graciela de la Torre, por ejemplo, así lo hizo con el proyecto del MUAC en 2008; un museo que es una referencia para la escena latinoamericana. También, existen casos históricos de empresarios sensibles y agudos, como el de Ciccillo Matarazzo en Brasil, quien logró sacar adelante el Museo de arte Moderno de São Paulo y la Bienal de São Paulo, logrando así posicionar un evento cultural de talla mundial que cambió la imagen de la ciudad; que si bien, antes era asociada con las favelas, desde hace décadas se reconoce más por su Bienal.




El Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa (IED)


El IED o "Foreign Direct Investment Confidence Index", analiza y clasifica ciertas características que animan a los 25 principales países del mundo a invertir en ciertos lugares. Por lo general las variables que se toman en cuenta son, entre otras: Diferenciales de tasas de interés; índices de retorno de las bolsas mundiales y curva de rendimientos; tasa de crecimiento de PIB per cápita mundial y de cada país; riesgo inflacionario y carga tributaria; tasa de cambio real; calidad institucional; apertura comercial y algunas medidas de incertidumbre macroeconómica; entre muchas otras.


Pero el ambiente de una ciudad mejora en la medida que su gente se sienta segura, libre y feliz. El arte de verdad - no los adornitos y cosas chuscas que mencionaba al principio- se convierte en una válvula de escape para las tensiones sociales. Me refiero al arte contestatario; a veces de protesta, político; el arte que se inserta en circuitos profesionales y académicos. Estos proyectos, que a menudo abordan temáticas fuertes, sórdidas y pesadas; como también pueden llegar a ser coloridos, bonitos y llamativos; pero cuyo objetivo no se centra en los aspectos formales, sino que se producen para invitar al diálogo, al debate, a una reflexión, etc.


En primera instancia, los inversionistas pudieran temer que este tipo de arte llegara a afectar la imagen de su compañía o gobierno. Sin embargo, en un panorama más amplio, la existencia de estos espacios de expresión se convierte, como decía anteriormente, en una válvula de escape, creando un terreno fértil para el éxito empresarial. Está comprobado que la presencia de estos espacios disminuye los índices de delincuencia, refuerza el sentimiento de libertad de expresión, estimula la creatividad y apoya los diálogos que motivan a la gente a hacer cosas; lo cual impacta - indirectamente y de manera positiva- en el índice de felicidad de las personas. Esto, a su vez, puede transformar entornos y cambiar la imagen de sectores, ciudades y países enteros. Puede sonar romántico y etéreo, pero más adelante verán algunos ejemplos concretos que demuestran cómo la influencia del arte en la economía se refleja de manera cuantitativa, tangible y evidente.


La existencia de estos espacios de expresión se convierte, como decía anteriormente, en una válvula de escape, creando un terreno fértil para el éxito empresarial

Hay que tener en cuenta que el arte no sólo es pintura y escultura, sino que también hay propuestas categorizadas como proyectos de inserción social (en inglés, Social Engagement Projects) que lejos de plantearse desde una visión asistencialista, como beneficencia o trabajo social; son iniciativas pensadas desde el arte para impactar comunidades positivamente desde la raíz. Por ejemplo, en el marco del proyecto curatorial llamado Residual de la UNAM, liderado por los curadores Paulina Cornejo y Gonzalo Ortega en el año 2010, el artista alemán Thomas Stricker propuso una pieza titulada La tierra nueva de Tlatelolco. El proyecto consistía en hablar con los vecinos del complejo residencial Tlatelolco - históricamente afectado por episodios traumáticos como la matanza en el 68 y el terremoto del 85- y organizar a algunas familias para hacer un compostero gigante que nutriera las jardineras del complejo. De tal forma fue exitoso que ha ido mutando, pero aún existe, ya no como pieza del artista, sino como parte de la comunidad a la que pertenece. Este proyecto dio identidad y propósito a los vecinos; cambió el paisaje urbano de la zona por medio de jardineras y huertos urbanos fértiles. No fue un proyecto donde el artista llegó a sembrar unas plantitas bonitas mientras duraba la exposición. Todo lo contrario, tuvo la sensibilidad de entender de fondo las necesidades de los vecinos, identificó esa crisis en la identidad a raíz de las cicatrices históricas, y les dió herramientas para que ellos mismos construyeran, cuidaran y lo asumieran como propio.



La Tierra Nueva de Tlatelolco, 2010. Thomas Stricker

Fotografía cortesía del artista


Como éste hay muchísimos proyectos y artistas que han logrado hacer cosas significativas para diversas comunidades, atendiendo diferentes problemáticas y justamente me refiero a proyectos de este estilo cuando hablo de arte de verdad. Ese arte que los promotores tal vez han fallado en comunicar a los empresarios y gobiernos para tener más recursos y poderlos multiplicar.



Turismo cultural


El efecto Bilbao, es un término acuñado por los economistas para describir el impacto social y económico que el Museo Guggenheim ha traído a ésta ciudad. Bilbao era un terreno baldío post-industrial. La ciudad se construyó sobre industrias navales y siderúrgicas moribundas, imposibles de revitalizar para el siglo XXI. Dicho museo transformó por completo el paisaje de la ciudad, atrayendo a millones de turistas e inversionistas cada año. Es el ejemplo por excelencia del arte como impulsor del Índice de Confianza para Inversión Extranjera




Según un estudio publicado por la consultora de mercados FMI (Future Market Insights), los ingresos del turismo cultural mundial se establecen en un total de $5,931,2 millones de dólares para 2023; y es probable que la demanda mundial aumente a una tasa compuesta anual de 14,4% en los próximos diez años. Además, el WTTC (Consejo Mundial de Viajes y Turismo) afirma que todo el sector turístico genera de 300 a 350 millones de puestos de trabajo y que el turismo cultural constituye el 40% de los ingresos a nivel mundial.


Estas cifras son reveladoras y aunque si bien, éste estudio engloba muchas categorías que no están ligadas particularmente a las artes visuales y nuevos medios - como gastronomía, patrimonio cultural, idiomas, música, artesanías, danza, etc.- se puede percibir su crecimiento exponencial en la afluencia en museos, bienales, exposiciones y ferias de arte alrededor del mundo. Sólo Art Basel recibe anualmente más de 90,000 visitantes; la Bienal de Venecia en 2022 rompió el récord con 800,000 y el Museo Louvre en París, recibió a 7,726,321, lo que en su caso significa un aumento del 173% comparado con el año anterior.


Antes de que Art Basel tuviera su primera sede internacional en Miami en 2002, el estado de Florida se conocía por Micky Mouse y sus playas. Hoy ocupa el octavo lugar en los rankings de destinos para el turismo cultural. Actualmente es un punto de referencia en la escena del arte internacional y el auge del Miami Design District, sumado la cantidad de museos que han abierto desde entonces en esta ciudad es impresionante.





En la Ciudad de México, este Índice de Confianza se percibe también en el número de galerías extranjeras participantes en la feria Zona MACO, mismo que incrementa cada año. En la última edición fueron alrededor de 120.


Antes de que Art Basel tuviera su primera sede internacional en Miami en 2002, el estado de Florida se conocía por Micky Mouse y sus playas. Hoy ocupa el octavo lugar en los rankings de destinos para el turismo cultural.

Transformación en sectores - Gentrificación


El crecimiento económico gracias al arte se percibe también por colonias y delegaciones. Aquí tengo que hacer uso de una palabra que trae consigo connotaciones positivas y negativas: Gentrificación.


En Ciudad de México no hay nadie que no haya notado la transformación de la colonia Roma. Sin embargo, esta no era ni una pálida sombra de lo que es hoy en día, antes del Corredor Cultural Roma-Condesa, inaugurado en 2009 impulsado en un principio por el museo de la UNAM, MUCA Roma y Ana Elena Mallet, quien lo continuó hasta 2019, el cual se revivió un ejercicio que llevaron a cabo unas galerías en los años noventa para reactivar la zona.





Fotografías por Gabriela Prado cortesía

Corredor Cultural Roma Condesa


La colonia Roma era una parte de la ciudad que seguía recuperándose del devastador terremoto de 1985. Allí vivían quienes querían estar cerca de La Colonia Condesa, pero no les alcanzaba, ya que en esa zona las rentas eran relativamente baratas. Esta iniciativa buscaba mapear las galerías y espacios alternativos de la colonia y poner a todos de acuerdo para abrir al tiempo. Era impresionante ver las miles de personas caminando por las calles, pasando de galería en galería y por supuesto ésto motivó a muchos emprendedores para abrir bares, cafés, restaurantes, galerías, etc.


Algo similar pasó también en Bogotá en el barrio Barrio San Felipe, cuando el arquitecto y coleccionista Alejandro Castaño y el ingeniero industrial Juan Carlos París, compraron propiedades en el sector e invitaron a algunas galerías cercanas a mudar sus sedes ahí. En 2013 abrió sus puertas FLORA ars+natura -un espacio gestionado por José Roca (uno de los curadores colombianos más reconocidos en el mundo)-, y en sus alrededores se fueron sumando talleres y estudios de artistas; espacios alternativos; iniciativas que transformaron un barrio viejo y descuidado, en uno de los distritos culturales más visitados en Latinoamérica.


Ahora, para que esto pase en una zona, se tienen que alinear muchos aspectos: infraestructura; políticas de desarrollo; etc; pero sin duda, la presencia de espacios dedicados al arte es una constante en todos los casos.


Por otra parte, no hay que desconocer que la gentrificación conlleva un problema. Concretamente: encarece el precio de las rentas en la zona y eso es algo que definitivamente hay que atender. Sin embargo, es innegable que su efecto se traduce en consumidores con poder adquisitivo alto, mismos que derraman un flujo importante de capital sobre los negocios locales. Lo vemos actualmente con los nómadas digitales que escogen a México como una de las ciudades predilectas para vivir. Mientras trabajan, ganan en dólares y gastan en pesos.


"[El arte] Es uno de esos extraños casos en los cuales ganan unos y ganamos todos".

Hace unos años en la Calle de Regina en el centro de la Ciudad de México, se realizó un ejercicio interesante. Desde el gobierno (en una administración pasada) se contrató a diseñadores y artistas para que mejoraran la imagen de tiendas y locales de la zona. Con esta iniciativa los negocios locales dignificaron sus espacios; hicieron un corredor peatonal; mejoraron el aspecto de la zona, y disminuyeron sustancialmente los índices de violencia (que particularmente ahí eran gravísimos). También funcionó Casa Vecina, un espacio alternativo de arte que servía como punto de reunión y diálogo. El ejercicio mejoró la calidad de vida de los residentes locales, atraía personas de otros sectores y mostró claramente los enormes beneficios que brinda el mantener sus entornos limpios, cuidados y bonitos.


En conclusión, estos ejemplos de colonias, ciudades y países que han logrado cautivar la inversión extranjera tienen un común denominador: La realización de proyectos artísticos de mucha relevancia. Ya sea que se vea desde una perspectiva humanitaria, o a través de la lente del inversionismo; el arte siempre ha sido y será un gran negocio que impacta positivamente a todas las partes y cuya ola de expansión es enorme. Es uno de esos extraños casos en los cuales ganan unos y ganamos todos.




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